La lluvia de Noviembre ya ha llegado,
trae consigo el reflejo de las farolas
en las aceras mojadas.
Trae también la melancolía
filtrándose en mis pupilas.
Marché de casa,
me marchitaba
yo sola en el salón.
En ese sofá,
yo
sola.
Ahora,
miro a la gente pasar,
detrás del cristal de este bar.
Entre las gotas
que caen calmadas pero sin cesar.
Marché sin paragüas.
Sin botas de agua.
Marché,
no quería estar sola.
Me mojé,
entre la lluvia.
No quería estar sola.
NADA DURA ETERNAMENTE
Hace 4 horas





